Juana e

Padre Celestial, en este día te consagro el retiro espiritual que hoy comienza. Te entrego cada detalle de su preparación: las charlas, las dinámicas, los momentos de oración y cada paso que daremos. Te consagro también a todos los que serviremos en este retiro, para que, llenos de tu gracia y dóciles al Espíritu Santo, podamos hacer y decir solo lo que Tú quieras, de modo que este encuentro contigo dé abundantes frutos para tu gloria.

Padre amado, ponemos en tus manos nuestras vidas, nuestras familias y pedimos tu protección, tu salvación y tu amor paterno. Que los participantes de este retiro se enamoren de Ti y reciban todo lo que necesitan para descansar y convertirse en ti.

A través del Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre Santísima, te ofrezco todo lo que somos y hacemos. Como hija confiada, te entrego también las necesidades de estas almas que vivirán el retiro: concédeles la disposición interior y la gracia para participar y vivirlo unidos a nuestra Madre la Virgen Maria.

Te consagro a los sacerdotes que estarán confesando, en especial al Padre Andrés, al Padre Julián y al Padre Esteban, para que seas Tú mismo actuando en ellos y que, con tu Espíritu, puedan guiar, liberar y sanar corazones.

Madre Santísima, Purísima e Inmaculada, te entrego esta intención y esta oración. Llévala tú misma a nuestro Padre Celestial e intercede por nosotros como la buena madre que eres. Cúbrenos con tu manto, protégenos con la Sangre preciosa de Jesús y haznos instrumentos fieles para que tus hijos reciban las gracias que más necesitan.

Madre querida, ponemos también en tus manos todas las situaciones que estamos viviendo cada uno de los que servimos. Tú conoces nuestras luchas, nuestras preocupaciones y necesidades. Hoy las dejamos todas bajo tu cuidado maternal, para que seas tú quien las presentes al Padre Celestial. Que nada nos distraiga, todo lo entregamos en tus manos santas y tú los protejas, mientras nosotros, como pequeños soldaditos tuyos, respondemos a esta invitación de amor que nos has hecho para servirte en este retiro.

Te rogamos también por quienes están dudando en asistir, en especial por la hermana de Sandrita y por todos los que se sienten tentados a no ir, para que reciban la gracia de la conversión y la fortaleza de decir sí a este encuentro contigo.

Gracias, Madre, por tu compañía y tu ternura. Abrázanos y cúbrenos con tu manto. Señor Jesus, derrama tu misericordia abundantemente sobre nosotros, sobre este retiro y sobre nuestras familias.

Que todo lo vivamos unidos a María y guiados por el Espíritu Santo.Amen.