Devoción semanal - 1 de abril

En este cuarto domingo de Cuaresma, Jesús cuenta la parábola del hijo pródigo. Así como el padre nunca dejó de amar a su hijo mal portado, el amor de Dios por nosotros es continuo a pesar de nuestros pecados. Se regocija al encontrar a los perdidos y al llevarlos a casa.

Oramos juntos: San Judas, enséñame a encontrar una nueva vida a través de la penitencia, mantenme alejado del pecado y ayúdame a vivir según el mandamiento del amor.