Los frutos de la oración

A menudo estamos en el proceso de establecer metas para nosotros mismos. El logro de alcanzar nuestras metas, tanto grandes como pequeñas, nos impulsa hacia adelante y nos alienta en lo que viene después. Lo más probable es que nuestra experiencia de toda una vida ya nos haya revelado la fuerza que proviene de invocar a Dios, ya sea que estemos avanzando poco a poco cerca de una línea de meta o escalando más de una montaña.

Asumir casi cualquier desafío suele ser más fácil con el apoyo de alguien en quien confiamos. Esperemos que Dios esté en la parte superior de esta lista. Nuestra familia y amigos son tan vitales en nuestras vidas en muchos niveles de apoyo. También somos afortunados de que al elevar nuestras mentes y corazones a Dios en oración, se abre una ventana especial a la fortaleza y el alivio que solo Su amor puede proporcionar.

Nuestra devoción a San Judas es profundamente personal y nos inspira a una vida de oración activa. Esta devoción nutre un círculo de reciprocidad entre nuestras peticiones y nuestra gratitud, que también permite que se desarrolle una mayor profundidad en nuestras relaciones con San Judas y con Dios. Esperamos, experimentamos, y estamos agradecidos. Este ciclo de nuestra vida espiritual nos conecta al llevar a Dios al ritmo de nuestros días. Dar gracias inspira fidelidad, y fidelidad inspira la oración, lo que nos lleva a la esperanza y la paz.

Un sentido de paz y el autocontrol que nace de estar en un lugar de calma nos permite alinear nuestros objetivos espirituales y personales con nuestra fe. Esto trae el significado de nuestras vidas en un enfoque más brillante.

Amar a Dios a través de la oración fomenta la paciencia en nuestras vidas. Cuando parece que una necesidad no se cumple o un desafío sigue sin resolverse, nuestra relación con Dios es una fortaleza infalible. A menudo, mirando hacia atrás en tiempos que parecían largos, prolongados o dolorosamente difíciles, podemos ver la mano de Dios guiándonos a una vida más fuerte.

Faith Reflections: The Fruits of Prayer

"Así que te digo, pídelo, y te será dado; busca, y encontrarás, llama, y se te abrirá".

(Mateo 7: 7)