“I am with you always.”

Sometimes the weight of a particular problem or the persistent tug of an everyday stress can isolate us. Our challenges, large and small, can seem much more difficult when it seems we have to handle them on our own.

It takes a special kind of wisdom and courage to recognize when we may need the help of a professional—doctor, counselor, addiction clinic, and so on—when we face certain overwhelming issues in our life and in the lives of those we love. We also often need a strong yet humble perspective to reach out to others.

Con nuestra fe, sabemos que la humildad refleja de hecho una fuerza interior. Y también sabemos que nunca estamos verdaderamente solos; Dios en sus muchos caminos está siempre con nosotros. En Él encontramos el apoyo, el aliento y el amor afectuoso para trabajar con nuestros desafíos. Necesitamos la fuerza y la gracia de Dios para seguir el ejemplo de Cristo en un mundo cotidiano que a menudo parece alejarse de él.

El volumen y el ritmo de las distracciones diarias que encontramos pueden hacer que incluso las oportunidades simples para reflejar el rostro de Dios se pierdan en la carrera de la vida. Nuevamente, debemos recordarnos a nosotros mismos que nunca estamos fuera de la mirada de Dios. Y como devotos de San Judas, también sabemos que podemos acudir a él en busca de ayuda en todo momento. En St. Jude, encontramos un compañero constante para nuestro viaje en la vida y un intercesor listo para Dios en nuestro nombre.

Jesús dijo: “Siempre estoy contigo”. Puede ser útil tener algunas formas especiales de recordarnos esta poderosa promesa en nuestro hogar. También es muy útil hacer de esto una adición intencional a nuestras oraciones diarias, para agradecer a Jesús por estar siempre con nosotros y para hacerle saber cuando sentimos que necesitamos una cantidad adicional de ayuda.

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